https://fiqa.com.mx/wp-content/uploads/2019/03/lactosa.jpeg

Si eres de los que prefieren su café con leche deslactosada o simplemente evitas los lácteos para no sentirte mal, conoce cómo un simple azúcar afecta tu día a día.

La lactosa es el azúcar exclusivo de la leche. Sin la lactosa, algunos productos lácteos como queso, yogurt y cajeta no tendrían su sabor o color característico.

La cantidad de lactosa varía por el tipo de leche. Por leche nos referimos únicamente a la que proviene de las glándulas mamarias de algún animal, ya sean vacas, ovejas, cabras, entre otras. La ‘”leche” de soya, coco o almendra, provienen de plantas y por naturaleza son libres de lactosa. Es importante tomarlo cuenta ya que el término “sin lácteos” (dairy free) es muy diferente al “sin lactosa” (lactose free). El primero se refiere a productos sin leche que por ende, tampoco tendrán lactosa; el segundo a productos lácteos sin lactosa. Por ejemplo, la leche de soya es tanto libre de lácteos como libre de lactosa; en cambio la leche de vaca deslactosada sólo es libre de lactosa.

El término intolerante a la lactosa se refiere a una condición que tienen las personas incapaces de digerir este azúcar lácteo. La lactosa esta formado por dos azúcares simples: glucosa + galactosa (A + B). Cuando A y B se unen, se convierten en un azúcar diferente a los que ya eran, ahora son lactosa, o C. En la leche la lactosa existe como C, pero una vez que entra a tu estomago es separado en A y B debido a que los humanos no podemos absorber C como tal.

Compartir